Carta publicada en 20 Minutos, Libertadigital.com y en Hispanidad | 18 de enero de 2005
En las primeras escenas de la película Los Increíbles, el musculoso y bonachón protagonista interviene justo a tiempo para evitar que un ciudadano se suicide. Y en mal momento lo hace.
Ese salvamento terminará por convertirse en el primer peldaño que le llevará a su ocaso. Mr. Increíble deberá padecer la manipulación de un abogado sin escrúpulos, que presentará su acción como un acto indigno: “Lo que hizo Mr. Increíble atenta contra libertad personal de mi cliente, que había decidido suicidarse”.
Esta escena tan lúcida me ha hecho reflexionar sobre el suicidio asistido a Ramon Sampedro y el futuro que nos plantea la legalización de la eutanasia. Si se legalizaran este tipo de situaciones, y a mi se me ocurriera salvar la vida de una persona que ha decidido morir ¿podría acabar yo en la cárcel? Qué cruel contrasentido.
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