
El País (16/9): “Las críticas del Papa al islam desatan la cólera entre los musulmanes”
El Periódico: “El Papa desata la ira musulmana”
Estos días estamos asistiendo a un desconcertante episodio de violencia lingüística. Donde se lee “discurso y reflexión” se escribe “ofensa”. Donde se lee “apesadumbrado”, se interpreta “perdón”. La oscuridad que nos ha traído el islamismo radical a raíz del discurso de Benedicto XVI, no nos debe despistar de la formidable manipulación lingüística que determinados medios de comunicación han intentado realizado sobre estos hechos. Parece como si quisieran influir en la opinión pública presentando una historia distinta a la realidad.
¡Genial! Los católicos -que tantas veces nos hemos quejado de las continuas agresiones intelectuales, políticas, culturales- ahora resulta que tenemos a un Jefe que también se dedica a agredir. Esos titulares, y las noticias desarrolladas en el interior, parecen estar diciendo: “¿Lo veis? Vuestro jefe, tanto hablar de paz, y resulta que se dedica a cabrear al Islam. Vuestro líder sí que pone palos en la rueda de la Alianza de las Civilizaciones.”
Pero lo que no han hecho esos medios es leerse el discurso de Benedicto XVI, y si lo han hecho -cosa que, sinceramente, dudo- han hurtado el verdadero sentido de ese texto. Al ver la tremenda polvareda que han levantado las palabras del Papa, ha preferido quedarase con las reacciones del Islam radical en lugar de intentar ver qué decía su texto. El análisis del texto prefieren dejarlo en manos de “estudiosos” manifiestamente desafectos a las tesis de Benedicto XVI. Estos medios se han sentido confortados: “Éste también mete la pata”. Se han detenido, con alegre placidez, en el cabreo de los musulmanes violentos… pero no han llegado al supuesto origen de ese cabreo.
Pero ¿qué dijo realmente el Papa? Excelente la reflexión del jesuita egipcio Samir Khalil Samir en Avvenire:
“Allora, perché queste reazioni da parte di tanti musulmani? Il brano sull’islam occupa il 10% circa della lezione (373 parole su 3565 nell’originale tedesco). E in questo piccolo spazio, viene citato un brano del futuro imperatore Manuele II Paleologo, là dove critica i musulmani per il ricorso alla violenza nel convertire gli altri, dicendo che “la violenza è cosa irragionevole. La violenza è in contrasto con la natura di Dio e la natura dell’anima”. È questa frase di Manuele che aveva colpito il Papa in rapporto all’argomento che egli voleva trattare nel suo discorso. Tant’è che diventa il leit-motiv dell’intervento, lo ripete 5 volte: “Non agire secondo ragione è contrario alla natura di Dio”. È partito da questo brano per poi approfondire il discorso: critica l’uso della violenza per scopi religiosi, come farebbe ogni intellettuale musulmano consapevole e responsabile.”
El Papa habla de algo muy sencillo en apariencia, pero que de un modo u otro nos obliga a cada uno de nosotros a preguntarnos por el sitio que tiene Dios en nuestra vida. La rampante crisis de violencia que parece estar arrasándolo todo, nace de hecho, en cada uno de nosotros. Afirma que una religión que utiliza la violencia para imponer sus principios, es una religión contraria a la ley de Dios. Incluso un ateo convencido y practicante firmaría estos planteamientos.
Desde el blog de Scriptor atiendo a una cuestión que no es baladí. Tanto o más grave, ha sido la interpretación que han hecho de “apesadumbrado”. Busco en el Diccionario de la Real Academia y encuentro esta definición:
“Apesadumbrar: causar pesadumbre, afligir”
“Pesadumbre: 4. f. Molestia, desazón, padecimiento físico o moral.5. f. Motivo o causa del pesar, desazón o sentimiento en acciones o palabras.6. f. Riña o contienda con alguien, que ocasiona desazón o disgusto“.
Busco en el diccionario de Sinónimos y Antónimos, y no soy capaz de hallar relaciones entre “perdón” y “apesadumbrado”.
¿Por qué este esfuerzo tan tosco por cambiar el sentido de las palabras? ¿Es que la capacidad de escuchar con atención se está perdiendo en las redacciones de los medios de comunicación? o, mucho me temo, ¿existen criterios claros sobre estas situaciones?
Mi “yo pesimista” cree en la teoría del desgaste y el descrédito que estos medios quieren aplicar a Benedicto XVI. Probablemente una de las pocas voces entre los líderes actuales, con la suficiente capacidad y criterio intelectual para entablar una discusión seria y profunda sobre los valores religiosos en el siglo XXI. “Simplifiquemos a las figuras que se interponen en nuestro camino. Desacreditemos su capacidad intelectual. Reduzcámoslas a simples voceros. Digamos que Suso del Toro es más y mejor”
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