Sobre Oriana Fallaci

Septiembre 25th, 2006
Posted by freedownload

Oriana FallaciVuelvo a llegar tarde, no porque no me hubiera enterado, sino porque he estado más ocupado con el asunto de la falsa polémica por el discurso de Benedicto XVI en Ratisbona.

Oriana Fallaci murió hace apenas 10 dias. Muy poquito antes de que los críticos posmodernos del Vaticano hayan intentado manipular el contenido de BXVI. ¡Cuanto me hubiera gustado oir a Oriana reflexionar tanto sobre lo que dijo Ratzinger-Teólogo y sobre las tonterías que se han llegado a decir sobre sus palabras! Pero esto, desgraciadamente, no podrá ser.

Vitriolica, mordaz, exagerademante convencida de sus ideas, entre su pensamiento y el mío dista un abismo de creencias. Pero tal y como me sugirió un amigo mío -periodista en activo en el entorno del Vaticano- “es muy importante, tremendamente urgente buscar la transversalidad entre nosotros. Buscar qué ideas nos unen y no lo que nos separa para poder hablar en verdadera paz”. Sabias palabras las de mi amigo Marco(s). Esta cita me viene a la memoria cuando pienso en el legado de Oriana Fallaci. Defensora radical de la libertad de expresión, nunca se calló lo que pensaba. Creo que hace años dejó de ser periodista para pasar a ser una activista feroz de lo que creía que era la verdad. Creo que eso ocurrió cuando descubrió que para cambiar el mundo no bastaba con contar simplemente la realidad que contemplaba, sino que era necesario involucrarse a fondo en él e intentar desnudar la verdad que se escondía bajo los mantos de cebolla que los poderosos había ido interponiendo.

Antológicos algunos de sus libros de entrevistas. Memorables muchos de sus artículos. Estudié periodismo porque ella fue una de mis inspiraciones. De joven pensaba: “Como es posible que estando en orillas tan y tan lejanas, pueda reconocer en Oriana Fallaci la posibilidad de un diálogo enriquecedor”. Por supuesto ese supuesto diálogo nunca llegó a darse. Ni yo lo busqué, ni en el caso de haberse dado la oportunidad de ir en su búsqueda, seguro que no me hubiera recibido.

Queda así una bonita historia de admiración y respeto por alguien que, habiendo compartido mesa y mantel con la muerte, le tenía un gran desprecio:

Me desagrada morir, sí, porque la vida es bella, incluso cuando es fea.

De su última producción guardo un artículo que me ha parecido uno de los mejores alegatos en defensa de la vida que jamás se haya escrito. El diario El Mundo lo publicó hace ahora poco más de un año (9 de junio de 2005). El artículo se llama “Nosotros los caníbales (investigación con embriones)” y es toda una declaración antológica sobre el sentido que tienen los embriones humanos.

Y Ratzinger tiene razón cuando escribe que Occidente nutre una especie de odio hacia sí mismo y ya no se ama a sí mismo. Que de su historia ve sólo lo que es despreciable, que en ella ya no consigue descubrir lo que contiene de grande y de puro. Tiene razón cuando dice que el mundo de los valores sobre los que Europa había construido su identidad (valores heredados de los antiguos griegos y romanos -y del cristianismo, añado yo-), parece haber llegado al final. Que Europa está paralizada por una crisis de su sistema circulatorio y que esta crisis la está curando con transplantes -la inmigración y el pluriculturalismo, añado yo-, los cuales sólo pueden eliminar su identidad.

El referéndum, gracias a Dios -y quien sabe, si también ayudado por este memorable artículo- lo ganaron los defensores de la Vida. Por este artículo y porque intentó ser honesta y consecuente durante toda su vida, estoy seguro que esta “átea practicante y convencida” que envidiaba de Benedicto XVI sus profundas raíces cristianas, ahora pueda entrevistar a San Pedro como los dos se merecen. ¡Lo que daría por asistir a esa entrevista!

Si quieres el artículo entero, pulsa aquí y descárgarte el PDF: Nosotros los caníbales

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