Esta fotografía está tomada durante el descenso al Podbrdo. La montaña donde se apareció por primera vez la Virgen a los seis videntes de Medjugorje.
Es una subida corta, apenas 1,5 km pero en algunos tramos muy exigentes. Apenas hay un palmo de suelo plano. Todo son piedras con tremendas angulaciones. Las plantas de los pies duelen, y duelen mucho.
Aún así, vimos subir a ancianas con graves problemas para andar, descalzas. Lejos de la histeria colectiva que a veces se apodera de determinadas procesiones de Semana Santa, los que deciden subir el Podbrdo descalzos lo hacen movidos por una conmovedora y sencilla fe que personalmente me impresionó muchísimo
La protagonista de esta foto es una chica, creo que rusa, que bajo el monte con determinación… y sin una queja. Miraba con cuidado y con tiento el terreno, y cuando veías que un canto puntiagudo de esas piedras le recordaba que somos de carne y hueso, de su boca no salió ni un respingo ni una queja de dolor.

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