Leo en la editorial de El Periódico de Catalunya -sección destinada a mostrar cuál es la línea troncal por la que se mueve cualquier empresa periódistica:
Por lo demás, Rajoy ha puesto el acento en la primera parte de la entrevista en la idea de que España es un coladero para la inmigración ilegal. Sabe que en este asunto conecta con capas sociales que viven con inquietud la llegada de foráneos y, de paso, le ayuda a apartar el debate preelectoral del pulso entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal, de la que el PSOE sale reforzado. “Mi programa no es el de los obispos”, señala Rajoy, pese a que muestra su conocida oposición a los matrimonios entre homosexuales.
Señalo en negrita lo que me ha llamado la atención porque no deja de ser sorprendente. Resulta que si dos personas coinciden en un mismo punto, el uno es parte del otro y viceversa.
A nadie se le ocurre pensar que el PP y ERC son amiguetes. Pues ambos coincidieron, junto a Falange, por ejemplo, en pedir abiertamente el NO en el referendum del estatuto catalán. Si a un diputado del PP le gusta Sabina -que los debe haber- a nadie se le ocurre pensar -y mucho menos decir en público so pena de quedar como un perfecto idiota- que Sabina y el PP andan compinchados.
Resulta que Rajoy ha afirmado que no derogará la ley del homonomio homosexual pero que modificará parte del articulado para que estos no puedan adoptar. Y según El Periódico, esto es motivo de sospecha o almenos da eso a entender con esa última frase pésimamente redactada.
Yo soy católico y estoy muy atento lo que dicen los Obispos a través de la CE porque les considero que pueden aportar mucho a mi vida personal, y tengo muy claro que Rajoy ahí ni me miente ni engaña: el programa del PP para nada es el programa de los Obispos.
El programa del PP es de y para los que intentan remar a favor de vientos en los que no creen.
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