Los obispos no quieren la P.A.Z.

Marzo 2nd, 2008
Posted by freedownload

Lo sabía.

Era evidente.

Pero no me atrevía a expresarlo. Suerte que tenemos al guía espiritual de las civilizaciones para poner los puntos sobre las íes.

El chamán de la tribu lo ha expresado con verbo preciso y rico. Lleno de ideas y argumentos.

Leo hoy en La Vanguardia lo siguiente en una entrevista en profundidad:

Presidente, ¿qué le dijo al nuncio del Vaticano en la cena que compartieron hace poco?

Dos cosas. La primera fue sobre los pronunciamientos políticos graves por parte de los cardenales, que no son lógicos en un país democrático, con las libertades garantizadas y con buena relación con el Estado vaticano. En segundo lugar, le dije que haría un esfuerzo para bajar el balón hasta después de las elecciones y que si yo ganaba, tendríamos que establecer unas reglas del juego que se respeten. Este es mi objetivo. Por medio hay una elección de la Conferencia Episcopal y tendré que estar atento. Pero después estableceremos unas reglas del juego entre dos estados que tienen acuerdos.

Si busca unas nuevas reglas de juego, quiere decir que las de ahora no valen.

Las reglas vigentes, en la relación normal entre dos estados, comportan el respeto. Igual que yo he tenido un respeto por el Vaticano y por el Papa más allá de mis opiniones, tanto por Juan Pablo II como por Benedicto XVI.

Supongo que debo ser muy malvado y un poco “imbesi” -utilizando la terminología neofelipista- pero estas declaraciones me han sonado a amenaza. Amenaza chunga, barriobajera, mafiosa. Indigna de un presidente del gobierno. Y me ha ofendido mucho: porque siendo mi presidente y luchando para ser reelegido, utiliza expresiones amables que esconden mensajes terribles.

El peor que se le supone a un presidente de gobierno: el doble rasero. Para con mis amigos, derecho de pernada. Para con mis adversarios (nunca dirá enemigos para que no se le acuse de no tener talante) ni pan ni agua.

Hablan los sindicatos dándole su apoyo. Respuesta ¡Genial la capacidad de diálogo!
Habla la junta islamista y también le da su apoyo. ¡Adelante con la alianza!

Unos artistas, que hacen llamarse de P.A.Z., se deshacen en elogios hacia ZP, ¡Ese son los artistas que necesita España!… mientras se les aseguran sus prevendas a través de un canon injusto.

Si esos artistas menosprecian a la mitad de los votantes llamándoles “turba imbécil”… ¡No pasa nada! Es parte del diálogo creativo.
Que un artista exija “la disolución de esa cosa llamada Conferencia Episcopal” y otro diga que lo de los Obispos es “una teocracia estúpida“… ¡Es una ocurrencia creativa! Es “parte del arte”.

Ah… pero si la Conferencia Episcopal, en un documento mesurado y sin insultos dirigido a sus fieles pide que el voto católico analice lo que es moral según la Doctrina de la Iglesia a la hora de elegir el voto: ¡esta es una ingerencia intolerable! Pepe Blanco amenaza.

Si se organiza una manifestación en la capital de España para expresar que hay muchas personas -millones- están en total desacuerdo de las iniciativas antifamiliares del gobierno de ZP: ¡inadmisible! La progresía de este país se lanza al cuello de los Obispos acusándoles de cavernarios y de alejarse de los fundamentos de la democracia.

Leo lo que dicen esos supuestos cavernarios y no encuentro insultos. Sí desacuerdos y críticas. Pero ni un solo insulto.
Críticas basadas en la palabra y en la libertad de expresión. Basadas en la confrontación de ideas, pero no en la agresión ideológica.

Precisamente, algo que pedía mi presidente. “Talante y diálogo” decía.

No es obligatorio estar de acuerdo con las ideas del adversario. Pero sí es necesario saber respetarlas.

Pero ZP, que se ha llenado la boca precisamente pidiendo capacidad de diálogo y clamando con su supuesto ejemplo, a una semana de las elecciones se ha traicionado a sí mismo con esta amenaza. El problema es que ZP está obsesionado con el último grupo de influencia que no se ha plegado a sus reales designios. Le ocupa y le preocupa que la Iglesia Católica hable. Y le molesta y le preocupa porque recuerda a su feligresía lo que es coherente con la doctrina de la Iglesia y lo que no lo es. Y le molesta y le preocupa porque esa llamada a la coherencia puede condicionar aún el voto de sus feligreses.

Esto es sinónimo de mucha influencia y aquí sólo pueden influir los que estén de acuerdo con las tesis progresistas.

El grado de incoherencia y bajeza política que ha demostrado mi actual presidente es tal, que si la Conferencia Episcopal se hubiera plegado y públicamente hubiera dicho “sí” a todo lo que este gobierno ha perpretado, en lugar de utilizar este tono de matón de discoteca, probablemente le hubiera montado un monumento a Rouco & Friends.

Mi presidente me empieza a tener un poco harto con su doble rasero: un doble rasero, mezquino y muy miserable, que premia con canones a los que le apoyan y lacera en público a quien osa criticarlo.

Y esa tolerancia, de la que tanto presume y que tanto explota, en el fondo, me parece una mierda.

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